Hay una historia clásica que contaba en los foros gamer y que decidí reescribir:

Un pibe compra una consola usada en una feria. Dentro viene un cartucho sin etiqueta, con una pegatina que dice "no lo juegues de noche". Como todo pibe, lo juega de noche.
La partida es normal hasta que el personaje aparece solo en el mapa del juego correcto... que todavía no desbloquearon. Después, el personaje empieza a mirar la cámara. Después, la pantalla se pone oscura y aparece una letra: "salís con el cartucho y no volvés a mirar el cargador".
La parte que nunca pude explicar: cada pibe que contaba la historia terminaba afirmando que la consola "se quedó sola en la pieza" esa noche.
La historia es un mito moderno: se repite en todos los países, con distintos objetos (la cinta, el cartucho, la memory card). Pero hay algo que nadie se anima a probar: qué pasa si lo seguís jugando.
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