En 1991, un estudiante finlandés llamado Linus Torvalds publicó un mensaje en un foro: "Estoy haciendo un sistema operativo (gratuito) por hobby". Así nació Linux, y hoy la mayoría de los servidores del mundo corren sobre él.

La clave: Torvalds liberó el código con una licencia libre (GPL). Eso permitió que miles de personas colaboraran: programadores, empresas y universitarios aportaron desde todas partes. El sistema creció como un organismo.
Qué mueve hoy: de los servidores web a los teléfonos Android (que usan su núcleo), del router de tu casa a las supercomputadoras, y hasta la planta que tiene el coche. Linux es infraestructura invisible.
La lección: un proyecto que empieza con 1000 líneas y un hobby puede cambiar la industria si se comparte bien. El open source es de las mejores ideas colectivas de la informática.
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