Esto me lo contó un soldado y quedé pensando días. Dice que en algunos cuarteles hay una "regla del espejo" que se enseña a los reclutas que entran a controlar guardia:

Si vas a mirarte al espejo de un baño por la noche, nunca lo hagas de frente por más de dos segundos. Si algo en el reflejo se mueve un segundo después que vos, tenés que salir del baño y no volver hasta el amanecer. Y si lo que se mueve no es vos... tampoco vuelvas a la misma hora que antes, porque esa "otra cosa" va a estar esperándote.
El soldado jura que lo vio una vez. Dice que el reflejo no se movió.
Eso fue todo. No hay más. Y no hace falta más, porque lo que quedó no es el susto: es la idea de que en el espejo hay reglas que nadie escribió.
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