Hay discos que cargan con una energía distinta porque se grabaron sabiendo que podía ser la última vez. "Highway to Hell", de AC/DC, es uno de ellos.

Bon Scott escribió y grabó ese álbum en 1979 con la banda a full, con giras interminables y un sonido que ya estaba marcando la identidad que después se haría mundial. El tema que da nombre al disco se convirtió en un himno de carretera, cruzando países y generaciones.
Weeks después del lanzamiento, en 1980, Scott falleció. La banda quedó en el aire, con un disco recién salido y un hueco imposible de llenar. Hasta que entró Brian Johnson, con una voz que sonaba a motor, y la banda no solo sobrevivió: grabó "Back in Black", el disco que muchos consideran el monumento más grande del hard rock.
La historia enseña que a veces el dolor produce el mejor material de la historia.
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