Cuando estudiaba me acordaba de los romanos como el imperio de las legiones, pero el verdadero show fueron sus ingenieros. Nos dejaron pistas para siglos.

El hormigón romano: su cemento caía en agua de mar y en vez de degradarse, se volvía más duro con los siglos porque reaccionaba con la sal. Hay puertos romanos debajo del mar que siguen ahí, fresquitos. Nosotros con nuestras mezclas modernas necesitamos agregar aditivos carísimos para copiar lo que ellos hacían con ceniza volcánica y cal.
Acueductos "de empuje": el agua no necesita bombas cuando los gradient de desnivel están bien calculados. El Pont du Gard es un ejemplo: agua pasando por una pendiente mínima de apenas uno por ciento durante kilómetros, sin motor ni electricidad.
Calles que se hacían solas: las vías romanas drenaban agua, tenían capas de piedra y hasta "veredas". Partes de la Vía Apia siguen transitables hoy.
Y lo más desconcertante: el catálogo de lámparas que ensamblaban en serie para alumbrado urbano. Cuando miraba ruinas romanos, miraba el futuro de la ingeniería.

¿Quieres participar en la conversación?
Para poder comentar necesitas estar registrado en la comunidad.