En marzo de 1989, un tipo de pelo despeinado llamado Tim Berners-Lee escribió una propuesta que casi lo echan a la calle: un sistema para "gestionar información" que después se llamó Web. Hoy lo contamos como la invención que cambió todo, pero en su momento parecía una idea loquísima.

Berners-Lee trabajaba en el CERN y estaba harto de que cada caso en los servidores de física tuviera su propio formato de archivos. Su propuesta (con el humilde nombre de Information Management: A Proposal) proponía enlazar documentos de forma no lineal. De ahí nació el HTML, el HTTP y la primera web del mundo, que todavía está online:
No tenías que ser genio para usarla: era texto con palabras clicables que te llevaban a otras páginas. Parecido a los índices de enciclopedia pero con hipervínculos.
Lo que pasó después es vertiginoso: el e-commerce, las redes sociales, la banda ancha, YouTube, la web por apps. Pero conviene no olvidar que esto al principio era una nota para compartir documentos entre colegas de un laboratorio suizo.

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