Antes de Google Maps, dibujar el mundo era el arte más importante (y más inexacto) de la humanidad. Los cartógrafos eran científicos, espías y artistas a la vez; y sus errores nos cuentan historias buenísimas.

Ptolomeo (siglo II) ordenó todo lo que se sabía sobre latitudes y longitudes y ese mapa "toricabajo" dominó Europa durante siglos. Después vino Mercator, cuya proyección se usa casi en todos los mapas escolares... y que agranda Groenlandia como si fuera un continente. Culpa suya que pensemos que África es más chica de lo que es (es enorme).
Los portulanos (mapas náuticos medievales) no se preocupaban por la comodidad de la tierra: el mar y sus rutas eran lo importante. Por eso dibujaban las costas con una precisión asombrosa para la época.
Y no faltó el truco deliberado: muchos mapas viejos celosamente "se inventaban islas" para detectar a quien los copiaba sin permiso (los llamados mapas trampa, con "phantom islands").
La próxima vez que abras Waze, agradece mentalmente a los que dibujaron el mundo a mano.

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