El asado no se improvisa: se piensa. Y aunque parezca que cada parrillero tiene su secreto, hay reglas de oro que todos comparten.

1. El fuego se arma con leña o carbón y NO se apura con combustible. La brasa tiene que estar a punto: blanca en la superficie y firme.
2. La carne va a fuego medio, no a la llama. La altura de la parrilla manda: empezás más alto y bajás a medida que avanza.
3. Sal gruesa, a mano, sin tocar la carne al punto de lastimarla. Lo que se saca con sal gruesa, se saca.
4. El descanso es parte de la cocción. Sacás, cubrís con papel y esperás 10 minutos antes de cortar. Ahí el jugo se reacomoda.
Y sí: el chorizo se pone de entrada, y el malbec acompaña todo.
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