Hay un abismo entre el arroz que te sale siempre parejo y el que se pega o queda crudo. La diferencia es técnica, no suerte.

La proporción: la clásica de las buenas cocinas: 1 parte de arroz, 2 de agua (para el común; el integral pide un poquito más).
El lavado: lavá el arroz con agua fresca hasta que salga clara (2-3 pasadas). Eso saca el almidón suelto que hace que se pegue.
La cocción: fuego medio-alto hasta que rompa el hervor, después tapa y fuego mínimo 12-15 min. No destapes hasta el final: el vapor hace el trabajo.
El descanso: al terminar, apagá y dejá reposar 5 min con la tapa. Ahí el arroz termina de absorber lo que quedó.
Resultado: granos sueltos, perfectos para acompañar o para convertir en sorrentinos de verdad.
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