El género de pelea tiene una genealogía de época: primero fue un experimento en hardware y después una revolución cultural de cintas alrededor de una cabina.

Street Fighter 1 (1987) dejó la semilla: uno contra uno, pero con tos y apretando el botón por milisegundos. El verdadero boom llegó con Street Fighter II (1991): seis botones, ocho personajes, "combos" casuales y, sobre todo, la competición presencial en el arcade: se formaban filas, se apostaba, los mejores tenían apodos y la comunidad del local te conocía.
Contra-SNK: SNK pelea con King of Fighters (equipos de 3), Samurai Shodown y Fatal Fury. Se formó la época de oro de las disputas entre "Capcom vs SNK".
El arte técnico del género es absurdo: timings de cuadros (frames), zonas de ataque, "footsy" (juego de alcance), y el famoso shoryuken invertido que requiere precisión de milisegundos.
Hoy sobrevive el género con Tekken, Street Fighter 6 y un circuito competitivo que llena estadios. Pero el escenario que nadie olvida es el de la cabina con la moneda en la palanca: esa primera apuesta por el mejor del barrio.

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