Voy a contar la historia como la viví: del CD a la playlist infinita.

La era del CD: en los 90 comprabas un disco, leías el libreto en el bondi y guardabas todo con cuidado para que no se rayara. La selección era un ritual: elegías bien porque no había vuelta atrás.
La era del MP3: llegó la portabilidad total. Bajabas, organizabas carpetas por artista, y llenabas discos con 700 MB de "lo que sí vale".
El streaming: cambió el modelo: en vez de poseer, alquilamos acceso. Es maravilloso (tocas cualquier tema al instante), pero nos hizo perder el acto de elegir y de tener.
La moda actual: volvemos a un equilibrio. El CD y el vinilo crecen por los que extrañan la posesión física. Y el casete vuelve hasta en las bandas nuevas. El ciclo de la música nunca se cierra.
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