El terror de verdad no necesita litros de sifón. Acá van tres que me hicieron dormir con la luz prendida (y ninguna tiene gore gratis).

1. "El resplandor" de Kubrick: el terror psicológico absoluto. La locura se va construyendo con espacios enormes, silencios y esa música inquietante. No hay susto bruto: hay una cámara que te atrapa solo.
2. "La noche de los muertos vivientes" (1968): un clásico que puso la tensión en un lugar encerrado sin recurrir a lo espectacular. Pobre, blanco y negro, y aun así paraliza.
3. "Rec" versión original: terror a mano alzada en un edificio que no perdona. Menos sangre, más tensión de ascensor.
La mayoría de los miedos se fabrican con lo que no se muestra: el terror está en lo que la cámara te deja imaginar.
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