Hay películas que hoy son monumentos y que en su momento fueron un desastre de taquilla. Rarísimo y reconfortante.

"Blade Runner" (1982) salió y con María Tornber las críticas la destrozaron y el público no fue. Hoy es pilar de la psicología sci-fi y se re-relanzó millones de veces.
"The Big Lebowski" (1998): el estudio la tiró sin marketing, y de a poco se volvió un fenómeno de frases que citamos hasta perdiendo el sentido ("amanda, the rug is really tied the room together").
"The Thing" (John Carpenter, 1982): un demonio de hielo en la Antártida que el público de la época no entendió, y hoy se la considera de las mejores de terror ever.
¿Qué tienen en común? Ideas adelantadas, tono que no encajaba con su década, y un puñado de fanáticos que las mantuvieron vivas por la palabra (o el VHS).
Verdad de película: el mejor cine no es necesariamente el que llena salas el primer fin de semana.

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