Antes de las apps y las tiendas, el juego casual vivía dentro del navegador con Flash. En la escuela, en el cyber, en el trabajo (no digan que no), todos jugamos la misma biblioteca de mini juegos.

Había de todo: el de la heladera que escapaba de la cocina, los tower defense eternos y los típicos de "encuentra la diferencia" que usaban el click sin piedad. Los portales como Miniclip y Newgrounds eran la Netflix de los videojuegos.
El Flash murió a fines de 2020, y con él se apagó una era. Afortunadamente hay proyectos de preservación (Flashpoint, por ejemplo) que guardan decenas de miles de esos juegos para que el recuerdo no se corte.
Si hoy te dan ganas de nostalgiear, busca "flashpoint museum" y volvé a entrar al cyber de tu infancia.
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