El metal tiene discos que no son colección de temas: son viajes. Estos tres se escuchan enteros, con auriculares y sin interrupciones.

1. "Reign in Blood" de Slayer (1986): 29 minutos de furia perfecta, sin respiro. Es el disco que definió el thrash y el mejor ejemplo de "economía brutal".
2. "Master of Puppets" de Metallica (1986): aquí están las mejores canciones metaleras que escribió la banda, con un nivel de composición que cambió la escena (y puso al bajo al frente).
3. "The Number of the Beast" de Iron Maiden (1982): el disco que llevó el metal a estadios: melodía, letras épicas y una producción histórica.
Escucharlos enteros te deja una sensación distinta que con single: es como leer una novela corta en vez de un poema. Eso es el metal.
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