"Mi contraseña es el nombre de mi perro con un 1 al final". Lo escuché tantas veces que decidí hacer un post para ayudar a que dejes de hacerte vulnerable.

Por qué no sirven "123456" o tu fecha: los atacantes usan listas de contraseñas comunes que incluyen todo eso. Le robaron millones de contraseñas en una fuga y las reutilizan para probarlas en todas partes (esto se llama credential stuffing).
La solución real: contraseñas largas (paso a 8 o más) y únicas por sitio. Una sola letra, símbolo y número ayuda, pero lo que más protege es la longitud: las frases funcionan (ej: "elMartesCocinéUnAsadoBueno2024").
La herramienta: un gestor de contraseñas genera y recuerda por vos contraseñas imposibles por sitio. Solo te queda recordar una (la maestra).
Y un último consejo: activá el doble factor en lo importante. La contraseña ya no es toda la historia, es la puerta.
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