Hay una diferencia enorme entre fotografiar con la luz del mediodía y hacerlo con la luz correcta. Y el secreto es entenderla (no comprarla).

1. La "hora dorada": la luz de las primeras y últimas horas del día es cálida y suave. Si podés salir a fotografiar en ese momento, ganás todo.
2. Buscá la luz de ventana: para retratos, la ventana con luz difusa (sin sol directo) genera una sombra suave y favorecedora. Cero equipo.
3. Usá la sombra como relenco: en días de sol fuerte, poné al sujeto a la sombra: la luz que rebota de la calle es agradable.
4. Contraluz CONTROLADO: enfrentar la luz puede dar siluetas hermosas, pero ojo con el lente despistado: si el sol entra bien en el encuadre, la foto se apaga.
Resumen: la luz no se compra, se lee. Una vez que aprendés a verla, tus fotos cambian para siempre.
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