Post de corazón: hace un año, volviendo del trabajo, encontré a un perro flaquito tirado en la vereda. Hoy es parte de la familia y el tamaño de su panza ya es un proyecto propio.

Lo que hice (y recomiendo):
1. Mantener distancia al inicio si desconocés (un perro asustado puede reaccionar).
2. Llevarlo al veterinario cuanto antes: chipeo, vacunas y control de parasitos.
3. Alimentación gradual y agua: los perros desnutridos no comen de golpe.
4. Mucha paciencia: los primeros días son de adaptación, no de fiesta.
Los rescatados son especiales: parecen entender que alguien les dio una segunda oportunidad. Si podés adoptar, hacelo; el que rescata lo cuenta en cada cola que se mueve.
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