Pintar parece tarea fácil hasta que terminás con lágrimas en los bordes y el rodillo chorreado. Les dejo el método que uso en cada trabajo.

1. La preparación es el 80%. Protegé los zócalos y marcos con cinta de enmascarar y papel. Limpiá la pared de polvo (nada se adhiere bien al polvo).
2. Sellá con una mano de fondo si la pared era oscura o tiene manchas. Ahí se evitan sorpresas.
3. El rodillo con la H: el truco clásico es hacer el patrón de letra H en la pared y recién después rellenar. Eso deja la película pareja.
4. Dos manos finas mejor que una gruesa. Esperá el secado entre capas y no cargues el rodillo como si fuera una peineta.
Con eso, tu próxima pared va a verse como la hizo un profesional (aunque el brazo te duela dos días).
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