Llevo miles de reuniones por videollamada y cada una es un show privado de absurdos que la humanidad decidió normalizar.

El que "no se escucha nada" mientras su micrófono filtra una PAZO y una batidora de fondo. El que se cree silenciado y hace comentarios tipo "qué jefe boludo" sin saber que todos lo escuchan (lo vi, pasó). El gato que camina por el teclado y enlaza una presentación con un gif animado.
El eterno problema del "¿me escuchás?": los prototipos se quedan esperando una respuesta que llegó 3 segundos tarde. Y el que nunca prende la cámara pero opiná "levantando la mano" en un chat donde ves una silla vacía.
Sin olvidar la ley universal: el único que se pone pantalones importa y el resto anda en pijama hasta la cintura por debajo de la cámara. No juzgo: soy parte del pastel.
Si trabajás remoto, sabés exactamente de qué hablo. Si no, invítame a tu próxima llamada.

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