Hablamos todo el tiempo de lo malo de internet y poco de lo bueno: hay amistades de años que nacieron en un juego, y hoy vive gente que encontró en la gilda una segunda familia.

La nostalgia positiva: conocer a alguien por un interés común (el mismo juego, la misma canción) y que se vuelva un amigo de la vida real. Un montón de gente cuenta que encontró su grupo social definitivo en una partida.
Lo que las comunidades gamer tienen para ofrecer: pertenencia, apoyo, y la constancia de encontrarte con los mismos nombres todas las noches. Hay trabajos, duelos y hasta consuelo en esos chats.
La advertencia sutil: ojo con creer que el chat reemplaza el contacto real: lo sano es balancear.
Y a vos: ¿tenés un amigo que conociste jugando? Contá la historia en los comentarios: la comunidad vive de estas cafecitos de memoria.
¿Quieres participar en la conversación?
Para poder comentar necesitas estar registrado en la comunidad.