De los mejores viajes que hice: recorrer la Ruta 40 argentina de norte a sur (o al revés). Es más que un camino: es un catálogo de paisajes que cambia cada 200 km.

El recorrido: 5000 km de una ruta que va de la puna boliviana hasta Santa Cruz. Tramo por tramo cambia de desierto a montaña, a estepa, a bosque.
Los puntos que no me dejan dormir del recuerdo: Cafayate y sus viñedos, el antifaz de la puna, la zona de los lagos cercanos a Bariloche, y el silencio absoluto de la Patagonia.
En transporte: se puede en auto, en moto y hasta en bicicleta. Los mochileros comparten camioneta o bus interprovincial; la hospitalidad del interior es de otro nivel.
El dato práctico: estaciones de servicio separadas por cientos de km: cargá, mirá el tanque y no confíes en el GPS (llevá papel por las dudas).
Un viaje así te cambia el concepto de "lejos".
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