Led Zeppelin tiene una discografía llena de leyendas, pero la del cuarto disco es de terror y rock al mismo tiempo.

En 1970 la banda alquiló una casa victoriana llamada Headley Grange para componer y grabar. La historia dice que el lugar había sido un depósito de chicos sin familia y un asilo de personas mayores. Los vecinos juraban que se oían ruidos raros y que había presencias. Los músicos, lejos de espantarse, lo anotaron como anécdota: es el lugar donde nacieron temas como "Black Dog", "Rock and Roll" y "Stairway to Heaven".
Lo técnicamente real: grabaron en una casa, con una consola móvil, y consiguieron un sonido de batería seco y pesado que después todo el mundo quiso imitar. El mito dice que el espíritu de la casa "pedía" que grabaran ahí.
Sea cuento o no, el resultado es un disco que se sigue estudiando cincuenta años después.
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