Todo empezó con "una consolita que vi barata" y terminó con tres cajas en el ropero y una lista mental de precios de cartuchos que ya nadie justifica. Si estás por empezar, te dejo lo que me hubiera gustado saber.

1. No persigas el precio, perseguí el recuerdo. El cartucho que tu primo tenía no vale lo que te piden en internet. Buscá el juego que realmente querés jugar, no el que "es raro".
2. La emulación es tu amiga. No hay guita para todo. Los emuladores te dejan probar cientos de títulos antes de comprar el original. Probalo, y si te enamora, ahí sí comprás el cartucho físico.
3. Cuidá el cartucho. Limpiá los contactos con alcohol isopropílico, no lo dejes a pleno sol y guardalo en su caja si la tenés. El zócalo de la consola también se limpia.
4. CRT o nada. Una tele nueva estira la imagen y te mata la nostalgia. Buscá una TV de tubo en alguno de los grupos de Facebook, se regalan casi.
Y lo más importante: la colección no te define, la que te la pasás bien jugando sí.

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