Hubo un YouTube donde un video podía explotar por suerte y donde los "canales chiquitos" tenían espacio real. Esa era (2008-2014) marcó a toda una generación.

La plataforma libre: el algoritmo era mucho menos protagonista: la gente subía videos, los buscaba, los compartía por link. Todo tenía un tono amateur y auténtico.
Las grandes explosiones: los "how to" caseros, los videojuegos con comentario y las series de sketches de web. Eso inventó figuras que después se convirtieron en industria.
Lo que cambió: el algoritmo premio lo retentivo, subió la calidad (y la presión) y convirtió un hobby en trabajo. Justo ahí perdió un poco de su magia de patio.
Aún así, la base quedó: el video sigue siendo el idioma más usado de internet. Solo que ahora también se labura.
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