Las milanesas son de esos platos que cruzan fronteras: de vaca, de pollo, de soja, al horno o fritas. Acá va la mía, de libro.

El secreto de la carne tierna: si la compraste gruesa, aplastala con el mango de la cuchara o dejala unos minutos en leche con un toque de jugo de limón (ablanda y agrega jugo).
El baño: batí huevos con un pellizco de sal, ajo y perejil picado. Si querés que queden más crocantes, un chorrito de leche en la mezcla.
La pasada: por el pan rallado apretando bien y listo: al horno poniendo un rocío de aceite arriba, o a la sartén con poco aceite bien caliente.
Tip de la casa: dejá que descansen dos minutos fuera de la cocción antes de servir. La crocancia se deposita y no se cae toda al primer bocado.
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